El Proyecto de Ley «Tributa Fácil» ha sido presentado como una respuesta a los desafíos tributarios que enfrentan las micro y pequeñas empresas (MYPES) en el Perú, buscando facilitar su formalización, reactivación y desarrollo. A continuación, ofrezco una crítica constructiva sobre los aspectos más destacados de este proyecto, con base en la normativa vigente y los objetivos propuestos en la ley.
1. Simplificación del Sistema Tributario: Una Necesidad Aplazada
Una de las principales propuestas del proyecto es la simplificación del régimen tributario para las MYPES mediante la eliminación de la complejidad administrativa. El sistema actual presenta una variedad de regímenes (RMT, RER, RUS), que, aunque intentan adaptarse a las diversas necesidades de las pequeñas empresas, terminan generando confusión y sobrecarga burocrática. En particular, la diversidad de regímenes no ha logrado reducir la informalidad en el país, la cual sigue siendo elevada, con un 74% de la población económicamente activa trabajando en la informalidad.
Con la creación de un régimen único, el proyecto intenta aliviar esta carga y ofrecer claridad, lo cual es un paso positivo, ya que muchas MYPES, especialmente las de sectores informales, no cuentan con los recursos ni el conocimiento necesario para navegar por el sistema tributario actual. El artículo 1 de la ley establece que el nuevo régimen busca impulsar la formalización de las MYPES, y si bien esta es una necesidad urgente, la simplificación no debe ser solo administrativa, sino también educativa. Las campañas de educación tributaria son fundamentales para que las MYPES comprendan los beneficios de la formalización, como el acceso a financiamiento y seguridad social, algo que el proyecto no menciona de forma explícita.
2. Base Imponible y Determinación de Ingresos
El nuevo régimen establece que la base imponible se calcule mediante el flujo de caja: ingresos menos egresos, lo cual es un avance frente a los regímenes previos, que requerían una renta neta o ingresos netos (RMT, Régimen General y RER). Este cambio, planteado en el artículo 7, facilita la determinación del impuesto, ya que no requiere cálculos complejos como la depreciación de bienes o la compensación de pérdidas por caso fortuito, algo que puede ser un desafío para las pequeñas empresas sin un asesor tributario.
Sin embargo, esta simplificación también presenta riesgos de subdeclaración o evasión. Al no requerir una contabilidad detallada, algunas empresas podrían estar tentadas a no registrar todos sus egresos, lo que podría generar una recaudación fiscal inferior a la esperada. La ley debería incluir mecanismos de control más estrictos, especialmente en los primeros años de implementación, para evitar que la informalidad persista dentro del régimen propuesto.
3. Tasas Progresivas: Un Paso Hacia la Equidad Tributaria
El artículo 10 propone una tasa progresiva del impuesto a la renta para las MYPES, que va desde 8% hasta 29.5% según el nivel de ingresos. Este enfoque es positivo porque toma en cuenta la capacidad contributiva real de las empresas, permitiendo que aquellas con menos recursos paguen menos impuestos. En comparación con el Régimen MYPE Tributario (RMT), que ya aplicaba una escala progresiva, el nuevo régimen va un paso más allá al establecer un sistema más flexible y accesible para las pequeñas empresas.
Sin embargo, esta progresividad podría generar cierta injusticia fiscal para las empresas que, aunque en principio no superen los 1,700 UIT, tienen fluctuaciones en sus ingresos, como es el caso de las empresas de temporada o las que operan en sectores de alta estacionalidad, como la agricultura o el turismo. En estos casos, las tasas aplicadas en ciertos momentos del año podrían ser desproporcionadas, afectando la competitividad de las MYPES en estos sectores, que suelen ser de los más golpeados por los costos fiscales.
4. Registros y Declaraciones: La Promesa de la Automatización
El proyecto promete simplificar la declaración mensual de impuestos a través de una plataforma digital de SUNAT, según lo establecido en el artículo 15. Esta es una medida necesaria para agilizar el cumplimiento tributario y reducir los costos operativos de las MYPES, que tradicionalmente han tenido que recurrir a asesores externos para llevar una contabilidad adecuada. La automatización es una herramienta poderosa, pero debe ser acompañada de un sistema que garantice la accesibilidad y estabilidad de la plataforma en todo el país, especialmente en áreas rurales donde la conectividad es deficiente.
A pesar de la intención de simplificación, el proyecto no contempla un apoyo suficiente para las MYPES menos digitalizadas. Según un informe de la OECD, el 70% de las MYPES en América Latina aún no tienen un nivel de madurez digital suficiente para aprovechar las plataformas tecnológicas avanzadas. Esto puede generar barreras adicionales para aquellos empresarios que no tienen las habilidades necesarias para operar sistemas digitales, lo cual podría prolongar la informalidad en ciertas zonas del país.
5. El Desafío de la Formalización: Incentivos Claros y Beneficios Tangibles
El proyecto se enfoca en la reducción de la carga tributaria, pero no aborda de manera suficiente los incentivos adicionales que podrían ayudar a las MYPES a mejorar su competitividad. En muchos casos, las pequeñas empresas no solo necesitan un sistema tributario más accesible, sino también mejor acceso al crédito, protección laboral para sus empleados, y políticas de capacitación empresarial.
La ley debe incluir medidas que faciliten el acceso al financiamiento formal y apoyo al emprendimiento, especialmente para las empresas que desean expandir sus operaciones. Sin estos incentivos, la formalización podría no ser suficientemente atractiva para las MYPES que aún enfrentan barreras como la falta de capital inicial o la escasa formación en gestión empresarial.
Conclusión: Un Paso Adelante con Desafíos Importantes
El proyecto de ley «Tributa Fácil» es una propuesta valiosa para reducir la informalidad y simplificar la tributación para las MYPES, especialmente en términos de automated platforms y tasas progresivas. Sin embargo, la implementación efectiva dependerá de la creación de mecanismos de control adicionales, una educación tributaria más accesible y medidas complementarias que realmente apoyen la reactivación económica de las pequeñas empresas. Si bien la simplificación tributaria es necesaria, no se debe descuidar la formación digital y la creación de incentivos para la inversión y expansión empresarial, que son claves para lograr una verdadera reactivación económica.
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